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Tú solo serás portador de su LUZ

El pasado febrero Juan Manuel Martínez, miembro de la ACG de Valencia recibía el rito de admisión junto a sus compañeros del seminario. Él mismo nos cuenta su experiencia y cómo le ha ayudado la Acción Católica General y su equipo de vida en su proceso vocacional.

Hola, soy Juanma, perteneciente a la ACG de Valencia. Quiero compartir unas breves líneas respecto a un paso importante que he realizado en mi proceso vocacional.

 

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El pasado sábado 26 de Febrero, después de cuatro años de formación en el Seminario de Valencia; recibí la admisión a las Órdenes Sagradas del Diaconado y Presbiterado. Celebramos la Eucaristía del Rito de Admisión presidida por el Obispo auxiliar de Valencia D. Arturo Ros. En la celebración los seminaristas que realizamos el rito, manifestamos públicamente el deseo de entregarnos al servicio de Dios y del Pueblo de Dios.

En este rito el obispo nos dice a los seminaristas esta frase cargada de significado: “Dios llevo a buen fin, aquello que él mismo ha empezado en vosotros”. Es aquello que le pido a Dios, que lleve a buen puerto aquello que ha empezar en mí: ser servidor del Amor y de la Caridad por medio del sacerdocio. Es Dios quién nos ha llamado al servicio, a vivir por el camino de la entrega a los demás. Dios es fiel y la Iglesia es Madre, y son dos aspectos que he vivido a lo largo de mi vida de fe y en mi historia de salvación.

En la celebración estuve acompañado de familiares, amigos, feligreses de las parroquias en las que he vivido mi fe y actualmente la pastoral del seminario; y miembros de la ACG de Valencia. Me siento profundamente agradecido por las personas que ha puesto en mi vida, compartiendo la fe y acampándome ahora en este camino vocacional.

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Fue precisamente gracias a la ACG y el Equipo de Vida en la Parroquia, dónde me plantee la vocación sacerdotal. Quiero compartir una frase que resonó con fuerza en una oración en un Encuentro de Acompañantes en El Escorial, y que fue el inicio del discernimiento vocacional previo a mi entrada al seminario. La frase decía así: “Él es la luz, tú solo serás portador de su luz, pero el que ilumina será el Señor, su amor capaz de transformar los corazones”. Allí sentí con fuerza que Dios me quería para él, para ser “portador de su luz” en medio de la sociedad, como todos los bautizamos estamos llamados a ser luz en medio del mundo.

No olvidemos de rezar unos por otros.

Unidos en la oración y la comunión.
Juan Manuel Martínez Galera.!

 

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