Campamento de verano - ACG Tarazona

Campamento de verano de ACG de la Diócesis de Tarazona 

Durante la semana del 23 al 30 de julio el sector de infancia de la parroquia de San Juan el Real de Calatayud (Diócesis de Tarazona) realizaron el campamento de verano.

 
 
 

 

Se desplazó a Calcena, un pueblecito situado a las faldas del Moncayo (Zaragoza), para disfrutar de unos días de convivencia.

Este campamento tenía el objetivo de trabajar el material preparatorio para la Asamblea general de Santiago de Compostela. Se trataba de ver juntos cómo seguir construyendo parroquias con actitud de salida, partiendo de nuestra misión y actuación como laicos insertados en ellas. Todo ello ambientado en una escuela de superhéroes y superheroínas de lo más divertida.

Tras un primer día en el que aprovechamos para presentar el campamento, elaborar las normas de convivencia y realizar una toma de contacto con el entorno y con las instalaciones comenzaría el trabajo de los 4 retos que se proponían en el material preparatorio para la asamblea.

Todas las mañanas el Papa Francisco saludaba a los niños mediante una animación, a la que previamente habíamos doblado la voz, y les proponía una misión que como buenos superhéroes laicos debían resolver en relación siempre con el material citado.

La primera misión consistía en descubrir para quién era la academia de superhéroes mediante un juego de preguntas de sí o no. Cuando descubrieran que esta escuela era para todos los laicos se reunirían por grupos para tratar de describir a un laico perfecto y averiguar en qué ambientes están presentes. Al finalizar la dinámica se dan cuenta de que ellos son miembros de la academia por lo que pudieron elaborar sus capas de supehéroe en el taller de la tarde.

La segunda misión que les propuso el Papa Francisco consistía en reparar los cimientos de la academia que había debilitado un supervillano. Esta misión serviría como ambientación del otro de los retos del material preparatoria para la asamblea “Construyendo parroquias con actitud de salida”. Los niños reflexionaron acerca de la situación de su parroquia respondiendo a unas preguntas que se intercalaron con juegos para amenizar la mañana. Después compararon las características de nuestra parroquia con las de una parroquia ideal. Tras esta reflexión ya conocían las debilidades de su parroquia y podrían “reparar” el destrozo del supervillano. Pero faltaba algo, una parroquia no está completa hasta que no tiene esa actitud de salida que tanto nos insiste el Papa. Para entender esta característica fundamental los niños conocerían la historia de una antigua alumna cum laude de la academia, la madre Santa Teresa de Calcuta y tras realizar el juzgar mediante algunos textos de la Palabra de Dios cada niño se pondría un sencillo compromiso personal que ayudara a la parroquia tener esa actitud de salida.

El tercer día el Papa Francisco comunicó a los aprendices de superhéroe que el supervillano había borrado la memoria de todos los laicos y no recuerdan quiénes son y cuál era su misión dentro de la parroquia. Los niños tendrían que solucionar este estropicio mediante un juego en el que aprenderían que los laicos, según la vocación de cada uno, forman grupos parroquiales dedicados a muchísimas y variadas actividades. Las vocaciones: amor, santidad y misión, serían “entrenadas” en sus respectivos “campos de entrenamiento” en los que debían realizar una pruebas a modo de “olimpiadas”.

El miércoles era el día reservado para la excursión. Fue un día sin dinámica en el que descansamos mentalmente pero no físicamente ya que andamos un buen rato hasta una zona en la que el río Queiles corría encajado entre rocas y podíamos bañarnos.

La cuarta dinámica consistía en concienciar a los niños de que estamos “vocacionados a santificar el mundo” y esto no se puede hacer únicamente dentro de la parroquia. Para ello se les propuso la realización de un horario semanal en el que debían diferenciar a cuál de los ámbitos de presencia pública dedicaban más o menos tiempo (Colegio, familia y tiempo libre). Seguidamente se les expuso uno por uno a tres situaciones comprometidas, una por ámbito, en las que tendrían que salir del paso actuando como un buen laico. Esta dinámica resulto algo impactante para muchos de los niños ya que llegaron a creerse situaciones de bullyng o de discusiones familiares interpretadas por acompañantes y por integrantes del grupo de + jóvenes. Finalmente nos dejamos iluminar por la Palabra de Dios y asumimos un pequeño compromiso para mejorar o reforzar la dimensión pública de nuestra fe.

La última dinámica se centró en el lema de la asamblea “caminando juntos”. Los niños reflexionaron sobre la individualidad de la sociedad actual y la importancia de unirse para conseguir los retos y por supuesto para vivir la fe y actuar para mejorar nuestros ambientes.

Todo esto, unido a talleres cada tarde, a veladas cada noche, a visitas a la piscina del pueblo, a paseos en los que pudimos visitar numerosas cuevas que rodean la zona, a un montón de juegos y por supuesto a profundos momentos de oración cargados de emoción en los que el encuentro con Cristo se hacía mucho más sencillo, hizo de este tiempo de convivencia un campamento muy completo, intenso y divertido a partes iguales, del que niños, + jóvenes y acompañantes salimos reforzados en formación y en fe.
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