El consiliario nacional de la ACG visita Málaga

La Diócesis de Málaga está viviendo "un momento de esperanza",

El consiliario nacional de la Acción Católica General, Manuel Verdú, visita Málaga para participar en los encuentros formativos de los sacerdotes que trabajan en la coordinación interparroquial.

El consiliario nacional de la Acción Católica General, Manuel Verdú, visita Málaga para participar en los encuentros formativos de los sacerdotes que trabajan en la coordinación interparroquial para la formación cristiana de laicos en las comunidades parroquiales. El encuentro es en la parroquia María Madre de Dios, a las 11 de la mañana del lunes 28 de mayo.

La Diócesis de Málaga está viviendo "un momento de esperanza", en palabras del consiliario nacional de Acción Católica General (ACG). Un grupo de sacerdotes se viene reuniendo y formando como equipo de consiliarios, y con ellos se reúne este lunes Verdú para acompañar el desarrollo del proyecto de formación de laicos en la Diócesis de Málaga.

Manuel Verdú afirma que «en la Diócesis de Málaga se está trabajando muy bien. Hay muchas parroquias que se están coordinando e impulsando este laicado desde la Acción Católica General. En muy pocos años, la Diócesis ha visto como se ha pasado de un grupo reducido de laicos que militaban en la ACG a un número mayor de parroquias que están entrando en sintonía con el proyecto. Eso no significa que pertenezcan a la asociación, pero no buscamos hacer militantes sino cristianos laicos que puedan vivir su fe en las parroquias. Y en ese sentido, la Diócesis de Málaga vive un momento de esperanza, porque hay un grupo de parroquias que se están coordinando en esta clave: generar una red de laicos que desde su propia comunidad y su vivencia de fe en la parroquia, puedan impulsar este proyecto de evangelización».

Y es que la presencia de los laicos en las parroquias constituye una riqueza incomparable. «Cuando cuenta con laicos formados y comprometidos -afirma Verdú- una parroquia gana en evangelización, gana en respuesta y en coherencia, porque la tarea evangelizadora es algo que compete a todo el pueblo de Dios, y que en una parroquia los laicos hayan asumido su condición bautismal y la misión de anunciar el Evangelio, hace que la parroquia gane en coherencia y en riqueza, y en capacidad de testimonio. Y no solo la parroquia como estructura parroquial, sino como territorio, porque el testimonio de los cristianos va a repercutir en todos los ámbitos de la sociedad en la que está inserta esa comunidad: asociaciones vecinales, en la vida pública... El anuncio del Evangelio tiene que llegar a todos los ámbitos de la sociedad. Gana en coherencia, en responsabilidad y en testimonio de Iglesia».

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