Comunicado de prensa

V Encuentro de Acompañantes “Llamados a acompañar” 

Reunidos para compartir, reflexionar, profundizar y aprender claves fundamentales de nuestra vida cristiana y de nuestra labor como acompañantes.

 

150 personas nos hemos juntado los días 10 y 11 de marzo de 2018 en este encuentro dedicado a la tarea del acompañamiento. Continuando con lo iniciado en Santiago de Compostela en agosto de 2017, era un espacio abierto porque queremos seguir caminando juntos, como laicos de parroquia.

Nos hemos reunido para compartir, reflexionar, profundizar y aprender claves fundamentales de nuestra vida cristiana y de nuestra labor como acompañantes.

Jesús en su tarea evangelizadora fue llamando a hombres y mujeres para compartir con ellos lo más íntimo de su corazón: su amor y su misericordia, como camino para el Reino. Reflexionamos sobre qué supone acompañar a la luz del texto de Lucas 24,13-25 (Camino de Emaús), y establecimos este decálogo para el acompañante extraído de textos de Evangelii Gaudium (169-173):

1.- Acompañar desde una mirada cercana
2.- Un acompañamiento integral
3.- Acompañar es acercarse a la persona desde el respeto y la reverencia
4.- Acompañar es acercar a la persona más y más a Dios
5.- Acompañantes acompañados
6.- Acompañantes que conozcan los procesos
7.- Acompañantes con sentido comunitario
8.- Acompañantes con capacidad del corazón
9.- El acompañante debe saber proponer, corregir y ayudar
10.- Un acompañamiento que suscite Apóstoles para la misión.

Realizamos sesiones prácticas de un equipo de vida parroquial trabajando las tres dimensiones de la fe que nos propone el directorio de catequesis: conocer nuestra fe, vivir nuestra fe, orar y celebrar nuestra fe.

Paralelamente las personas con experiencia en el acompañamiento de equipos de vida al estilo de la Acción Católica General profundizaron en cómo generar plataformas para el acompañamiento desde la parroquia “Reconozco que necesitamos crear espacios motivadores y sanadores para los agentes pastorales, ‘lugares donde regenerar la propia fe en Jesús crucificado y resucitado, donde compartir las propias preguntas más profundas y las preocupaciones cotidianas, donde discernir en profundidad con criterios evangélicos sobre la propia existencia y experiencia, con la finalidad de orientar al bien y a la belleza las propias experiencias, con la finalidad de orientar al bien y a la belleza las propias elecciones individuales y sociales” (EG 77). Conseguiremos con ello fomentar una pastoral parroquial donde lo importante no son las funciones que la persona pueda desempeñar en la parroquia, sino su vivencia de la fe, para que desde allí, pueda responder en clave vocacional, mostrando su disponibilidad para servir en aquello para lo que se sienta llamada, atendiendo las distintas necesidades de la parroquia y del entorno social.

La vocación fue otro de los aspectos trabajados. Se trata de entender que “toda vida y cada vida es una respuesta”. Por el bautismo hemos sido llamados a actuar cotidianamente desde Dios, estamos vocacionados a la santidad, la Acción Católica es escuela de santidad.

Todo para generar una red de acompañantes de equipos de vida parroquiales, donde los discípulos misioneros acompañan a los discípulos misioneros (cf. EG 173). Para ello, compartimos unas bases para generar escuelas de acompañantes a nivel diocesano que nos ayuden a formarnos en esta imprescindible tarea.