Retiro de Adviento de ACG de Teruel y Albarracín

Retiro de Adviento: La alegría del Dios que se acerca. 

El pasado sábado 2 de diciembre, con el deseo de acoger desde la sorpresa y la alegría este tiempo de Adviento, celebramos el retiro organizado por la ACG, con una buena participación.

 
 
 

 

Comenzamos orando, sosegando el espíritu y el corazón, ayudados por la música y por la Palabra. A través de Isaías descubrimos la espera jubilosa del rescate del Señor, que muchos hombres y mujeres a lo largo de la historia han experimentado en sus vidas, también en las nuestras.

José María Simón, sacerdote que dirigió la reflexión, comenzó con la carta de nuestro obispo, don Antonio, que nos presenta unas actitudes vitales para dejarnos visitar, confortar, alegrar y habitar por el Señor. El hilo conductor de la mañana era la alegría serena que proviene de una experiencia interior de encuentro, de sentirse habitado, que te abre a descubrir a Dios en la vida y en los demás. Con todos estos ecos y algunas preguntas directas llegó el momento del silencio en los rincones decorados de forma sencilla pero que invitaban a la espera, y del silencio pasamos a la mesa compartida en un ambiente gozoso.

Por la tarde tenía que llegar el momento de compartir lo vivido y celebrar la Eucaristía, pero el fallecimiento de Lucía Martín, una de nuestras más veteranas y queridas militantes de ACG, nos hizo cambiar de escenario y concluir el retiro acompañándola en la misa funeral que tuvo lugar en el Asilo de San José. La Acción Católica General también quería despedirla y darle gracias a Dios por el gran regalo que ha sido su vida para muchos de nosotros, siempre portadora de la Buena Noticia, llena de valores humanos y evangélicos. Lucía ya se ha encontrado con ese Niño-Dios por quien tanto se desveló, nosotros comenzábamos el Adviento estando a la espera de ser visitados, confortados, alegrados y habitados por Él.

La ACG de Teruel y Albarracín les desea una feliz celebración de la Navidad, ¡Creer, agradecer y disfrutar de la cercanía de Dios!