Cuentos

Las historias de los cuentos nos trasladan a otros mundos, a conocer otras culturas y personas; consiguen llevarnos a un mundo sin fin, que existe dentro de cada uno. Además, los cuentos que aquí encontrareis tienen un mensaje distinto cada uno. ¿Qué significa esto? Que leer estas historias nos hará reflexionar, ayudándonos a trasladar ese mensaje a nuestra propia vida. ¿Estáis dispuestos a dejaros llevar por vuestra imaginación?

 

 
 

FANTÁSTICA ANATOMÍA

Hace millones de años,
aconteció en el espacio
algo de lo más extraño.

Apareció , a mitad de camino
entre el Reino de la Ciencia
y el universo de la fantasía,
una galaxia llamada
Fantástica Anatomía.

Sus habitantes que eran,
la mar de amables por cierto,
sin que nadie discordara
crecían y se multiplicaban
con orden y con concierto.

Estudiados por la ciencia
felices vivían entonces,
con pulcritud y paciencia.

Referidos por poetas,
corrían ríos de letras.
Y empleados por la gente
eran un buen referente.

En medio de ese universo,
en la aurora de los tiempos
y tras la gran explosión
algo allí les sucedió
que cambió todo color.

Una mañana temprano,
tras una lluvia de estrellas,
apareció la infección.
Y el mal de bien disfrazado
a todos los contagió.

El cielo de gris pintado,
presumiendo de real,
barrió auroras de esperanzas
haciendo eco al “SOY YO”
que ya empezaba a reinar.

Esta epidemia de orgullo
Tuvo su gran expansión.
El tú, el otro y el nosotros
tristes y difuminados
se volvieron un borrón.

Y fue así que cada cual,
único frente a los otros
hacía que los demás
sólo fueran un estorbo
y algo que hay que ignorar.

Tras muchos inconvenientes,
en la Galaxia en cuestión,
se hizo cosa frecuente
presumir de independientes
desde los pies a los dientes.

Se oía el mismo soniquete
Siempre así, por estos lares
“Aquí quien manda soy yo”
Reiterando esta canción
por un sinfín de lugares.

Los corazones pequeños coreaban y decían
sintiéndose los mejores
de todas las guarderías
Ved que estamos siempre en medio
del amor y las poesías.

Bastante malhumoradas
entraron en esta trama
los capilares, las venas
y el total de las arterias
con la sangre arrebatada.

En su argumento decían:
Corremos por todas partes
alimentando y limpiando
lo que estorba y contamina
con la mejor de las artes.

Los glóbulos aparecieron
dispuestos a tomar parte
de esta riña de poder
que fue convertida en arte

Blancos y rojos debatían
entrando en la controversia
de quien tenía mayor valía.

Aquí uno rojo decía:
Sin duda soy el mejor,
pues yo nunca me distraigo
cuando os limpio el CO2
y el oxígeno os traigo

Mas los blancos insistían;
mayor es nuestro valor.
¿Quién evita la infección
cuando virus y bacterias
arman su revolución?

El oído muy curioso
entró en la conversación.
Y por seguir la rutina
solamente repitió:
¡El importante soy yo!

Más allá, a gran distancia
una lengua se ha enterado
del debate de importancias

Y sin pensarlo dos veces
así, ella entró en la instancia
mostrando su relevancia
y de esta manera habló:
no es para daros disgustos,
más, la que valgo soy yo.

Al tomar el alimento
mis papilas gustativas,
son del todo imprescindibles,
para apreciar los sabores
en deleites indecibles.

Y nos cuentan que aquel día
con un gran pedo ¡Qué olor!
allí el intestino grueso
empezó su intervención.

Dejaos de tonterías
que mi servicio destaca.
Si no os quitara residuos
todos oleríais a caca.

Un olfato muy agudo
oportuno en todas partes
presumía con fervor
de su detección de olor
con la mejor de las artes.

Aquí quien valgo soy yo.
Pues por mí vais distinguiendo
entre el mal y el buen olor
y así podéis elegir
el que os perfume mejor.

Y la vista, ya cansada,
de ver tanto disparate
echó su ojeada y dijo:
Mirad y ved por mis ojos
que son lo más importante
lo otro es puro dislate.

En esta guerra de ideas,
sintiéndose muy felices,
músculos de todas clases
preparan su discusión
diciendo el tríceps al bíceps.

¡Cómo les convenceremos
de que no hay nada mejor
para ganar olimpiadas,
que nuestra coordinación!

Y entre el tira y el afloja
de tensión y distensión,
ya nadie quiere ceder
ni dar su brazo a torcer.

Una cabeza pensante,
insistió con mucho acierto.
Yo soy la más importante,
lo demás es desconcierto.

En esto doña neurona
Resaltó su posición.
Valgo más que los tesoros
Y sabed que no os miento
Yo doy a luz el pensamiento.

Mirad a Ramón y Cajal
gritando como un chiquillo
Y no por casualidad

Sabed, repito, es cierto…
¡Para pensar hay células!
¡Es mi gran descubrimiento!

Los pies también comentaban
caminado hacia adelante:
¡Somos los más importantes!
Pues tenemos cinco dedos
que aunque ya no cogen nada,
sí que son una monada.

Nuestra planta fuerte y plana
soporta todos los pesos
y como si nada importara
se mueve por todas partes
sin parar y sin recesos.

 

En ese preciso instante
entró la mano derecha
con la otra por delante
y afirmó de parte a parte:
Hoy, yo soy la importante.

Pero… de qué vais vosotros
discutiendo de importancias;
si la que valgo soy yo.
Lo demás es ignorancia.

Y si alguien más lo vale
será mi hermana gemela,
pues para que nadie se pierda,
disgustado a media vela,
tiene mucha mano izquierda.

Y esta mano acogedora
que el turno le toca ahora
repite a cada instante,
palmeando con su hermana,
somos las más importantes.

Somos dos pares de artistas.
Sin nosotros no habría músicos
y se habrían borrado del mundo
desde el que toca el tantán
hasta el mejor violinista.

Ya nadie pintaría un cuadro.
No habría Goyas ni Picassos,
ni tampoco niños chicos
que hacen tantos payasos.

No habría médicos,
ni tampoco enfermeras,
pediatras, ni cirujanos,
ni tantas personas buenas
que trabajan con las manos.

No existirían los abuelos
que cuando aprendías a andar
te agarraban de la mano,
iban siguiendo tus pasos
y soñando grandes vuelos.

Y en la historia, tantos padres
¿Qué harían ya sin nosotras,
para subir a sus niños
y con cariño abrazarles
una vez detrás de otra?

Al empezar tú a escribir
¿Qué me dices de tu maestro?
que hacía fácil la tarea
siempre guiando la mano
igual al zurdo que al diestro.

Hasta somos solidarias.
Eso dicen los humanos.
Si no, ¿por qué cuando ayudan,
dicen que tienden la mano?

Y se repite, por cierto,
de lema en la Compañía
que para ser solidarios
vamos a tender la mano
de Barcelona a Almería.

Siempre ayudamos a otros,
pues la mano vamos dando,
empezando por Bucavu
y llegando en San Fernando.

Pasada una eternidad
un cerebro muy despierto,
percatado del desastre
sintió la necesidad
de arreglarlo cuanto antes.

Como era perspicaz,
tuvo la feliz idea
de una reunión convocar.
Y en aquel orden del día
fue la idea principal
el tratar la situación,
para desde su raíz,
el bochinche ya abordar.

Con firmeza repetía,
dirigiéndose a su asiento,
sabed y daos cuenta que
ni uno está en lo cierto.

Si seguís independientes
y con tanto desconcierto
vais a convertir la vida
en arena del desierto.

Este follón que impresiona
debemos organizar.
Este abismo que nos mata
tenemos que superar.

Con todos allí presentes
dijo con mucho talante
“El que se crea importante
que eche un pie hacia adelante”

Esta vez, a la de una,
de dar el paso hacia el frente
hicieron el ademán.
Unos por convencimiento,
Otros por el que dirán.

En menos que canta un gallo
empezó ya a vislumbrarse
que la unión era posible
y cada cual vio a su vecino,
como algo imprescindible.

Todos dieron el gran paso
sin esperar ni un instante.
Pues no es cuestión de ignorar
una idea tan brillante.

Con cabeza y lentamente
algunos fueron juntando
diferencias, apariencias
y lo que había disidente.

Y tan expertos se hicieron
en eso de juntar partes
que a gran velocidad unieron
separaciones de antes.

Y como todos a una
empezaron a cambiar,
en medio del caos presente
se atisba felicidad.

Brotó la organización
y hubo tiempo y espacio
para juntarse con otros
hasta los que van despacio.

Cada uno buscó a otro,
distinto de él, por cierto
y lo que antes era un caos
tuvo orden y concierto.

Células con células juntas
formaron varios tejidos.
De éstos al unirse, pues,
órganos salieron después.

Los órganos, en sistemas,
muy a gusto se agruparon
y dijeron bien estamos.
Todos juntos es mejor.
¡Viva la organización!

Un esqueleto muy duro,
lleno de convencimiento
añadió con firme voz:
Para acogeros a todos
están mis huesos, estoy yo.

Una piel con mucho tacto
dijo en tenue melodía:
Ahí tenéis mi fina capa
que os protege noche y día.

El milagro de la vida
hoy de nuevo floreció.

Como madre primeriza
que contempla a su bebé,
al verse todo en conjunto
el cuerpo se estremeció.

Y en sollozos de alegría
expresó su admiración.
Esto más que obra humana
¡Siento que es obra de Dios!

Amparo Tristán Cañadas
San Fernando, septiembre de 2017