Preparando el Domingo

“LOS AMÓ HASTA EL EXTREMO”

18 de abril 2019 (Jueves Santo)

DESCARGAR

adultos

 
  • Éxodo 12, 1-8.11-14 ● “Prescripciones sobre la cena pascual”
  • Salmo 115 ● ”El cáliz de la bendición es la comunión de la sangre de Cristo”
  • 1 Corintios 11, 23-26 ● “Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor”
  • Juan 13, 1-15 ● “Los amó hasta el extremo”

 

Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo que le había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús, que había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fi n. Se pusieron a cenar. El diablo había metido en la cabeza a Judas Iscariote, hijo de Simón, la idea de traicionar a Jesús. Jesús, sabiendo que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas, que había salido de Dios y que a Dios volvía, se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó.

Luego echó agua en un barreño y comenzó a lavar los pies de sus discípulos y a enjugárselos con la toalla que se había ceñido.

Al llegar a Simón Pedro, éste le dijo: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?». Jesús le respondió: «Lo que yo hago ahora tú no lo entiendes; lo entenderás más tarde». Pedro dijo: «Jamás me lavarás los pies».

Jesús le replicó: «Si no te lavo, no tendrás parte conmigo». Simón Pedro dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza». Jesús le dijo: «El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, pues está completamente limpio; y vosotros estáis limpios, aunque no todos». Jesús sabía muy bien quién iba a traicionarlo; por eso dijo: «No todos estáis limpios».

Después de lavarles los pies, se puso el manto, se sentó de nuevo a la mesa y les dijo: «¿Entendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis el maestro y el señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el señor y el maestro, os he lavado los pies, también vosotros os los debéis lavar unos a otros. Yo os he dado ejemplo, para que hagáis vosotros lo mismo que he hecho yo.

Juan 13, 1-15

 

 

"PARTIRNOS Y REPARTIRNOS"

VER

 

Como ya dijimos el Domingo de Ramos, este año la Semana Santa se está desarrollando en plena campaña electoral. Pero la atención que, como ciudadanos, debemos prestar a la campaña electoral, no debe despistarnos de la gran “Campaña” que Jesús, todos los años, prepara para nosotros con la Semana Santa, sin escatimar esfuerzos por su parte, entregándose hasta el extremo, buscando nuestra salvación. Estos días los representantes de los partidos políticos están llevando a cabo diferentes actividades, sin escatimar medios ni esfuerzos, buscando el voto de los electores, y tratan de multiplicarse y repartirse para estar presentes en todos los lugares que puedan, por la mañana en un sitio, por la tarde en otro… para hacer llegar su programa electoral al máximo de personas.

 

JUZGAR

 

Hoy es Jueves Santo, el segundo día de la “Campaña” de Jesús. Y como hemos escuchado en la 2ª lectura, hoy celebramos la institución de la Eucaristía en la Última Cena: El Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan… lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía”. Lo mismo hizo con el cáliz… “haced esto, cada vez que lo bebáis, en memoria mía”.

Como dice el Papa Benedicto XVI en “Sacramentum caritatis”, la institución de la Eucaristía “sucedió en el contexto de una cena ritual con la que se conmemoraba el acontecimiento fundamental del pueblo de Israel: la liberación de la esclavitud de Egipto”, como hemos escuchado en la 1ª lectura. “Esta cena ritual… era conmemoración del pasado, pero, al mismo tiempo, también memoria profética, es decir, anuncio de una liberación futura. Éste es el contexto en el cual Jesús introduce la novedad de su don. Al instituir el sacramento de la Eucaristía, Jesús anticipa el Sacrificio de la cruz y la victoria de la resurrección. Situando en este contexto su don, Jesús manifiesta el sentido salvador de su muerte y resurrección” (10).

Y aunque Jesús no es un líder político, al instituir la Eucaristía quiso partirse y repartirse para estar presente en todo tiempo y llegar a todos: “Con el mandato «Haced esto en conmemoración mía», nos pide corresponder a su don y representarlo sacramentalmente (11). La Iglesia está llamada a celebrar día tras día el banquete eucarístico en conmemoración suya. Introduce así el sacrificio redentor de Cristo en la historia de los hombres y lo hace presente sacramentalmente en todas las culturas” (12).

Como dice el Papa Francisco en su catequesis sobre la Eucaristía (22XI17): “No es solamente un recuerdo, no, es más: es hacer presente aquello que ha sucedido hace veinte siglos. Debemos entender el significado del «memorial». «En la celebración litúrgica, estos acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes y actuales a la memoria de los creyentes a fin de que conformen su vida a estos acontecimientos»”. (Catecismo de la Iglesia Católica, 1363). Cada vez que celebramos la Eucaristía Jesús mismo se parte y se reparte entre todos nosotros.

Y hoy también celebramos que Jesús nos ha hecho llegar su “programa”, lo que hay que hacer para llevar adelante su proyecto del Reino de Dios: el amor fraterno. Lo hemos escuchado en el Evangelio: se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una talla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos… Un “programa” que quien participe en la Eucaristía deberá hacer suyo necesariamente: Si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis. Son inseparables las dos dimensiones de la Eucaristía, como nos recuerda Benedicto XVI: “Cada celebración eucarística actualiza sacramentalmente el don de la propia vida que Jesús ha hecho en la Cruz por nosotros y por el mundo entero. Al mismo tiempo, en la Eucaristía Jesús nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana. Nace así, en torno al Misterio eucarístico, el servicio de la caridad para con el prójimo” (88).

 

ACTUAR

 

Este segundo día de la “Campaña” de Jesús, en el que Él se parte y se reparte entre nosotros, ha de ser para nosotros un compromiso para vivir las dos dimensiones de la Eucaristía. Por una parte, como indica el Papa Francisco, “A través de la celebración eucarística el Espíritu Santo nos hace partícipes de la vida divina que es capaz de transfigurar todo nuestro ser mortal. Su sangre nos libera de la muerte y del miedo a la muerte. Nos libera no sólo del dominio de la muerte física, sino de la muerte espiritual que es el mal, el pecado”.

Y como consecuencia, también hemos de partirnos y repartirnos y “lavarnos los pies unos a otros”, porque como dice Benedicto XVI: “nuestras comunidades, cuando celebran la Eucaristía, han de ser cada vez más conscientes de que el sacrificio de Cristo es para todos y que, por eso, la Eucaristía impulsa a todo el que cree en Él a hacerse «pan partido» para los demás y, por tanto, a trabajar por un mundo más justo y fraterno. La vocación de cada uno de nosotros consiste en ser, junto con Jesús, pan partido para la vida del mundo” (88).

 

“ESTÁ CUMPLIDO. E INCLINANDO LA CABEZA, ENTREGÓ EL ESPÍRITU”

19 de abril 2019 (Viernes Santo)

DESCARGAR

adultos

 
  • Isaías 52,13-53,12 ● “El fue traspasado por nuestras rebeliones”
  • Salmo 30 ● ”Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”
  • Hebreos 4,14-16;5,7-9 ● “Dios no perdonó a su propio Hijo”
  • Juan 18,1-19,42 ● “Está cumplido. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu”

 

Leer el evangelio

 

 

"EL ESCÁNDALO DE JESÚS"

VER

 

Como llevamos diciendo desde el Domingo de Ramos, la Semana Santa se está desarrollando en plena campaña electoral. Pero la campaña electoral no debe despistarnos de la gran “Campaña” que Jesús realiza para nosotros con la Semana Santa, sin escatimar esfuerzos por su parte, entregándose hasta el extremo, buscando nuestra salvación. Y a veces, durante una campaña electoral, surge algún escándalo referido a alguno de los líderes políticos, que inmediatamente es difundido en medios de comunicación hablados y escritos, en redes sociales, etc. Y provoca una reacción en contra por parte de la opinión pública y puede terminar con la carrera política de ese líder.

 

JUZGAR

 

Jesús no es un líder político, pero en esta tarde estamos contemplando el “escándalo” en el que se vio envuelto. Pero a diferencia de los líderes políticos, Jesús asumió voluntaria y conscientemente pasar por el escándalo de la cruz, como ya profetizó Isaías: Maltratado, voluntariamente se humillaba…

Aunque ya desde el comienzo de su predicación las palabras y obras de Jesús provocaban controversias e indignación, es ahora cuando el escándalo va a estallar. Judas, el traidor, que unos días antes se había puesto de acuerdo con los sumos sacerdotes y fariseos para entregarles a Jesús, encuentra la ocasión propicia: Jesús salió con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto… Judas conocía también el sitio… La patrulla, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús.

En una campaña electoral, seguramente habría una nube de fotógrafos, periodistas y personas tomando imágenes del momento. En el caso de Jesús, se va congregando una multitud que no sólo dará publicidad a la detención de Jesús, sino que será determinante para su condena.

A diferencia de algunos líderes políticos cuando se ven envueltos en un escándalo, ante las acusaciones, Jesús no las niega ni intenta matizarlas: Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas.

Delante de sus acusadores, Jesús no se desdice de sus palabras, porque sabe que Él ha predicado la Verdad, aunque ahora tenga que sufrir por ella: Mi reino no es de este mundo… Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad.

Incluso ante la agresión física (uno de los guardias le dio una bofetada), Jesús se mantiene firme y digno: Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?

Y cuando ya el escándalo alcanza su culmen, cuando ya sus acusadores están gritando: ¡Crucifícalo, crucifícalo! y caen en la bajeza de afirmar: No tenemos más rey que el César, Jesús calla, pero no se acobarda: primero salió afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura; y después, cargando con la cruz, salió para el sitio llamado “de la Calavera”, donde lo crucificaron.

Cuando los líderes políticos se ven envueltos en un escándalo grave, los miembros de su partido van haciéndoles el vacío y acaban dimitiendo y retirándose y no se quiere volver a contar con ellos. Junto a cruz de Jesús estaba su madre, la hermana de su madre María la de Cleofás, y María la Magdalena, y el discípulo que tanto quería. Todos los demás, ante el escándalo de la Cruz, lo abandonaron. Pero Jesús no “dimite”: se mantiene fiel hasta el final, y por eso sus últimas palabras son: Está cumplido.

 

ACTUAR

 

Contemplar a Jesús crucificado es una llamada a reflexionar: ¿Qué me impresiona más de todo el relato de la Pasión? ¿Cómo reacciono yo ante los escándalos que sacuden la vida social y política? ¿Soy de los que de manera irreflexiva también gritan: ¡Crucifícalo!? ¿He estado junto a quienes sufren algún escándalo? Si yo me he visto envuelto en algún escándalo, ¿cómo he reaccionado? ¿Me mantengo firme y fiel, aunque tenga que sufrir? ¿Me he sentido acompañado por otros, y por Dios?

Jesús no es un líder político, pero al querer sufrir voluntariamente la muerte en la Cruz, nos dio ejemplo no sólo de cómo soportar el escándalo de la Cruz, sino también de cómo hemos de reaccionar y comportarnos ante quienes, por causa del Evangelio, hoy día la opinión pública vuelve a pedir que sean “crucificados”. Como Jesús, seamos testigos de la verdad y mantengámonos firmes en la fe q ¡Cruue profesamos, aunque “escandalicemos”, para que con su misma confianza podamos decir: Está cumplido, porque Él se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

 

“LOS AMÓ HASTA EL EXTREMO”

19 de abril 2019 (Vigilia Pascual)

DESCARGAR

adultos

 
  • Génesis 1,1-2,2 ● “Vio Dios todo lo que había hecho; y era muy bueno”
  • Génesis 22, 1-8 ● ”El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe”
  • Éxodo 14,15-15,1 ● “Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto”
  • Isaías 54, 5-14 ● “Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor”
  • Isaías 55, 1-11 ● “Venid a mí, y viviréis; sellaré con vosotros alianza perpetua”
  • Baruc 3,9-15.32-4,4 ● “Caminad a la claridad del resplandor del Señor”
  • Ezequiel 36, 16-28 ● “Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo”
  • Baruc 3,9-15.32-4,4 ● “Caminad a la claridad del resplandor del Señor”
  • Romanos 6, 3-11 ● “Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más”
  • Lucas 21, 1-12 ● “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? ”

 

«El primer día de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Encontraron corrida la losa, entraron y no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían qué pensar de aquello, cuando se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes; despavoridas miraban al suelo, y ellos les dijeron:

-¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo estando todavía en Galilea: “Este Hombre tiene que ser entregado en manos de gente pecadora y ser crucifi cado, pero al tercer día resucitará”.

Recordaron entonces sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los Once y a los demás. Eran María Magdalena, Juana y María la de Santiago; también las demás que habían ido con ellas les decían lo mismo a los apóstoles, pero ellos lo tomaron por un delirio y se negaban a creerlas. Pedro, sin embargo, se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose vio sólo las vendas por el suelo, y se volvió a su casa extrañándose de lo ocurrido.»

Lucas 21, 1-12

 

 

"EL TRIUNFO DE JESÚS"

VER

 

Durante toda la Semana Santa estamos utilizando el ejemplo de la campaña electoral en la que estamos inmersos para reflexionar acerca de la “Campaña” que Jesús lleva a cabo cada Semana Santa, buscando nuestro “voto de confianza” pero no para Él, sino para nuestra salvación. En la noche electoral, cuando se conocen los resultados y cuál es el partido político que ha ganado las elecciones, los militantes de dicho partido se reúnen ante su sede, se hacen discursos exaltando la alegría del triunfo, las consecuencias del mismo y los planes de futuro; también es común que suene la música y haya fuegos artificiales… Finalmente, el líder sale a saludar y dirige unas palabras. Y todo ello está remarcado por grandes titulares en medios informativos y redes sociales.

 

JUZGAR

 

Esta noche/hoy estamos celebrando el triunfo de Jesús. Su “Campaña” contra el mal, el pecado y la muerte ha llegado a su fin, y Jesús ha resultado vencedor resucitando de entre los muertos.

Aunque Jesús no es un líder político, el ejemplo de la noche electoral puede servirnos de referencia:
Al conocer el resultado de su “Campaña”, nosotros, como miembros de su Iglesia, en esta noche/hoy nos hemos reunido también en nuestra Sede, que es el templo parroquial.

No ha habido fuegos artificiales, pero esta noche/anoche si hemos preparado el fuego del que hemos encendido el cirio pascual, para que “la luz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu” (Lucernario).

Sí hemos tenido un gran “discurso”, el Pregón Pascual, que ha destacado la alegría del triunfo de Jesús: “Exulten los coros de los ángeles por la victoria de Rey tan poderoso… Alégrese también nuestra madre la Iglesia… resuene este templo con las aclamaciones del pueblo… Porque éstas son las fiestas de Pascua… Ésta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo… ¡Qué noche tan dichosa!”

El Pregón Pascual también nos ha mostrado las consecuencias inmediatas del triunfo de Jesús: “Ésta es la noche en la que, por toda la tierra, los que confiesan su fe en Cristo son arrancados de los vicios del mundo y de la oscuridad del pecado, son restituidos a la gracia y son agregados a los santos… Y así, esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia…”

Y también se nos han indicado cuáles han de ser, en consecuencia, nuestros planes de futuro: andemos en una vida nueva… consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús (epístola de la Vigilia) Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo (2ª lectura del día).

También esta noche/hoy una música ha resonado con toda su fuerza: el canto del Gloria que no se había hecho durante la Cuaresma y el canto del Aleluya, que condensa y expresa todo el cúmulo de sentimientos que esta noche nos inundan.

Y tenemos un gran titular: Ha resucitado, la gran Noticia que, desde que la escucharon las mujeres que fueron al sepulcro, ha continuado resonando y ha cambiado la Historia de la Humanidad.

 

ACTUAR

 

En la noche electoral, quienes no han vencido suelen buscar el modo de rebajar el entusiasmo de quienes han ganado las elecciones. Tampoco a nosotros nos van a faltar quienes, ante el triunfo de Cristo Resucitado, nos digan lo mismo que dijeron de las mujeres: lo tomaron por un delirio y no las creyeron.

Pero esto no nos debe detener: las dudas, la incredulidad, la burla, las acusaciones de fraude y mentira… Todo eso está y estará presente, pero esta noche/hoy, no nos fijemos en esos elementos, ni siquiera les prestemos atención: alegrémonos y disfrutemos de lo que nada ni nadie nos podrá quitar: que Jesús Resucitado ha vencido el pecado y la muerte y nos da la salvación.

Sin embargo, algo nos falta todavía: en la noche electoral el líder vencedor sale al encuentro de sus votantes y les dirige unas palabras. Esta noche/hoy todavía no le hemos escuchado, pero el próximo domingo, y durante la cincuentena pascual, también Jesús Resucitado, nuestro Vencedor saldrá a nuestro encuentro, como hizo con los discípulos de Emaús y con los Apóstoles, y nos dirigirá sus palabras, para que su alegría esté en nosotros y nuestra alegría sea completa (cfr. Jn 15, 11) y podamos afirmar, sin miedo, con alegría y convencimiento: Verdaderamente ha resucitado el Señor. ¡Aleluya!