Preparando el Domingo

 "EL QUE NO ESTÁ CONTRA NOSOTROS ESTÁ A FAVOR NUESTRO"

30 de septiembre de 2018  (XXVI Domingo del Tiempo Ordinario)

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adultos 

 
  • Primera lectura ● Números 11, 25-29ª ● “¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo fuera profeta!”
  • Salmo ● Salmo 18 ● ”Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón”
  • Segunda lectura ● Santiago 5,1-6 ● “Vuestra riqueza está corrompida”
  • Evangelio ● Marcos 9, 38-43.45.47-48 ● “El que no está contra nosotros está a favor nuestro”

 

Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba los demonios en tu nombre y no anda con nosotros, y se lo hemos prohibido». Jesús dijo: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede después hablar mal de mí; y el que no está en contra de nosotros está a nuestro favor ».
«El que os dé de beber un vaso de agua por ser del mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa». «Al que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una rueda de molino y lo tiraran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida que ir con las dos manos al fuego que no se apaga. Más te vale entrar cojo en la vida que ser arrojado al fuego con los dos pies. Más te vale entrar con un solo ojo en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Marcos 9, 38-43.45.47-48

 

 

NO AL CLERICALISMO

VER

 

A mediados de agosto saltó la noticia de los abusos sexuales a niños que cometieron algunos sacerdotes en Pensilvania, y el encubrimiento que durante muchos años se hizo de estos abusos por parte de las autoridades eclesiásticas de ese Estado. Como Iglesia, esta noticia nos dolió y avergonzó profundamente a todos: dolor ante todo por las víctimas; y vergüenza e indignación por quienes cometieron esos crímenes y por quienes los encubrieron. A los pocos días, el Papa Francisco publicó una “Carta al Pueblo de Dios” para condenar con fuerza estas atrocidades, así como unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte; las heridas “nunca prescriben”. Y señalaba que una de las causas de estos abusos es el clericalismo: El clericalismo, favorecido sea por los propios sacerdotes como por los laicos, genera una escisión en el cuerpo eclesial que beneficia y ayuda a perpetuar muchos de los males que hoy denunciamos. Decir no al abuso, es decir enérgicamente no a cualquier forma de clericalismo. Y a lo largo de la carta repite: es necesario que cada uno de los bautizados se sienta involucrado en la transformación eclesial y social que tanto necesitamos.

 

JUZGAR

 

En la 1ª lectura hemos escuchado que, como Moisés solo no podía guiar al pueblo, Dios, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. Pero Josué pidió a Moisés que prohibiera a dos ancianos profetizar, porque no habían acudido a la tienda a recibir el espíritu.

Es la misma actitud de Juan en el Evangelio, cuando dice a Jesús: hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros. Estas actitudes son como una forma de clericalismo: sólo pueden guiar y actuar quienes formen parte del grupo de los “elegidos”, que “son los que mandan” sobre el pueblo, que debe asumir una actitud pasiva y de obediencia.

Pero ante ese “clericalismo” Moisés responde: ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor! Y Jesús dice: No se lo impidáis… El que no está contra nosotros está a favor nuestro. El clericalismo no responde a la voluntad de Dios, es una deformación de la misma, como indicó el Papa Francisco en una carta al presidente de la Comisión para América Latina (2016): Una de las deformaciones más fuertes es el clericalismo. Poco a poco va apagando el fuego profético que la Iglesia toda está llamada a testimoniar en el corazón de sus pueblos. El clericalismo se olvida que la visibilidad y la sacramentalidad de la Iglesia pertenece a todo el Pueblo de Dios (cfr. LG 914) Y no solo a unos pocos elegidos e iluminados.

Pero tristemente, el clericalismo ha provocado que los laicos no se formaron para asumir responsabilidades importantes… por no encontrar espacio en sus Iglesias particulares para poder expresarse y actuar, a raíz de un excesivo clericalismo que los mantiene al margen de las decisiones. (Evangelii gaudium, 102)

Frente al clericalismo, favorecido tanto por sacerdotes como por laicos, en dicha carta el Papa nos recuerda que todos ingresamos a la Iglesia como laicos. El primer sacramento, el que sella para siempre nuestra identidad y del que tendríamos que estar siempre orgullosos es el del bautismo. A nadie han bautizado cura, ni obispo. Nos han bautizados laicos y es el signo indeleble que nunca nadie podrá eliminar. Nos hace bien recordar que la Iglesia no es una élite de los sacerdotes, de los consagrados, de los obispos, sino que todos formamos el Santo Pueblo fiel de Dios.

De ahí que, siguiendo las palabras de Jesús en el Evangelio respecto a la necesaria “amputación de miembros” para entrar en la vida, en el Reino de Dios, es necesario cortar ya el clericalismo porque es una deformación que no responde a la voluntad de Dios respecto a todo su pueblo y además, lamentablemente es fuente de muchos males para las personas, la Iglesia. y para toda la sociedad.

 

ACTUAR

 

¿Cómo me afectan las noticias sobre los abusos cometidos por algunos sacerdotes y consagrados? ¿Caigo en el clericalismo? Si soy laico, ¿me siento verdadero miembro del Pueblo de Dios, corresponsable junto con los pastores de la misión evangelizadora de la Iglesia?

No dejemos que se siga perpetuando el clericalismo en la Iglesia, porque el clericalismo lleva a la funcionalización del laicado; tratándolo como “mandaderos”, coarta las distintas iniciativas… necesarias para poder llevar la Buena Nueva del Evangelio a todos los ámbitos del quehacer social… El clericalismo poco a poco va apagando el fuego profético que la Iglesia toda está llamada a testimoniar en el corazón de sus pueblos.

Como indica el Papa, la única manera que tenemos para responder a este mal que viene cobrando tantas vidas es vivirlo como una tarea que nos involucra y compete a todos como Pueblo de Dios. Pastores y laicos debemos aprender a mirar donde el Señor mira, a estar donde el Señor quiere que estemos para “cortar” el clericalismo y hacer visible que la Iglesia es todo el Pueblo de Dios, y no sólo una élite de “elegidos”.